Explorar en bicicleta cada pueblo que esté a nuestro paso, conocer sus paisajes, sus realidades, la gente, sus costumbres, documentar en fotografía y en video y realizar un trabajo profesional para publicar nuestro segundo libro y el documental Sudamérica en Bici.

Brindando y compartiendo charlas gratuitas en colegios y escuelas inyectando nuestro mensaje para ser emprendedores y realizadores de sueños en niños y adolecentes.

Hemos retomado después de dos años este gran sueño, pedalear por los caminos de nuestro continente sudamericano. 32.000km que calculamos en un mapa. Anteriormente recorrimos 1.800km entre Ecuador y la parte norte del Perú.

Con 70 libras cada bicicleta, César y Mario retomamos este viaje desde Quito. Nuestro plan, llegar lo más pronto hasta Chachapoyas en el Perú y continuar el trayecto previsto sólo en bicicleta. 15 días nos ha tomado llegar a esta ciudad en la cordillera nor-oriental del Perú, 600km en bicicleta y 30 horas en bus.

Puestas a prueba las bicicletas por el asfalto de la Panamericana, las calles empedradas de Píllaro y una tarabita de menos de un metro cuadrado en la que en tres viajes pasamos las maletas, las bicis y nosotros porque un puente había colapsado hace dos meses, aventura extrema y arriesgada al cruzarla. El relieve de la provincia de Loja puso a prueba el estado físico de los ciclistas, algo de frío y viento en contra para calentar los músculos y cruzamos la frontera por la arrocera Macará.

Parte del desierto de la región de Piura hizo que vivamos algo nuevo, pedalear por caminos de arena atravesando caseríos que tal vez sólo en los países más pobres de África los había visto por televisión o revistas. Casas hechas de palos, esterillas, adobe, techos de zinc asentados en la arena desértica o entre los bosques de algarrobo. Las necesidades básicas la camuflaba sólo la energía eléctrica que recientemente los han conectado, el agua potable llega sólo en tanquero dos veces a la semana y dejan seis canecas para cada familia, algunas familias numerosas de hasta ocho hijos, abuelos y más. Para lavar y para los animales deben viajar cada día a traer agua del río cargados en burros, que es el medio de transporte para muchos de ellos, es parte de la rutina diaria. El trabajo escasea y los hombres salen a buscar en las ciudades grandes, en plantaciones o en minas. Viajando en bicicleta observamos y vivimos esa realidad.